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martes, 12 de septiembre de 2017

¿Por qué no te has ido?

La gran pregunta... Una que me han hecho más veces de las que podría contar y es totalmente entendible. Con la difícil situación que vivimos en Venezuela, las escasas oportunidades de crecimiento y las limitaciones constantes, es natural que muchas personas busquen expandir su mundo y salir a explorar culturas que puedan adoptarlos. El "quiero graduarme para poder irme" es el nuevo lema de la universidad Venezolana, con sus aspectos positivos y negativos. Entonces, ¿por qué no me he ido?

El único e inigualable MYS. <3

Es una pregunta difícil de contestar. Con cada día que pasa, la opción de emigrar se hace más atractiva, pero confieso que aún no estoy ansioso ni deseoso de partir. La verdad, tuve la gran fortuna de encontrar algo que me apasiona y que me enamora cada día: dar clases en la Universidad Simón Bolívar. Adoro a mi país y, quizá aún más, adoro a mi alma mater y a su gente. Estoy orgulloso de ser parte de la formación de tan excelentes personas y profesionales, de poner mi granito de arena para que tantos a quienes he tenido el gusto de llamar amigos encuentren su camino al éxito. Además, he tenido la gran fortuna también de emprender otras experiencias que han enriquecido mi día a día, brindándome de un gran aprendizaje y un enfoque completamente distinto. Ha sido toda una aventura y me encanta cada segundo de lo que hago.

Es cierto que cada día es más complicado seguir dando clase: la situación general del país, las condiciones salariales que son un chiste, la infraestructura cada vez menos sólida de la universidad, los paros y muchas otras cosas más. Pero, a pesar de todo esto, a pesar de las pesadillas por las que todos pasamos a diario, el fuego en el alma de a quienes tengo el privilegio de enseñar, la sed de aprender y la determinación de crecer sigue siendo más fuerte que nunca. Es verdad que muchos quieren graduarse rápido para irse del país, pero no he visto a alguien que se haya ido y que no siga pendiente, que no ayude con lo que puede a su gente que sigue aquí, que no siga sintiendo cariño por ese sitio que los hizo quienes son hoy.

"¿No has buscado otras oportunidades afuera?" - me preguntan bastante. Si, una que otra vez he considerado opciones y me han hecho propuestas, pero hasta ahora ninguna que me haga decidir abandonar lo que tengo. Tiene que ser algo muy bueno y muy emocionante, como para que logre robarme de donde estoy. No niego la posibilidad de salir del país. De hecho, me gustaría, para explorar el mundo y conocer otras culturas. Pero mi corazón pertenece aquí, sin duda, y tarde o temprano terminaría por volver.

Hay muchas razones por las que no he buscado salir. Aquí tengo a mi familia, también a muchos amigos (aunque cada vez son menos los que quedan acá) y tengo a mi universidad. No es mi intención considerarme muy importante ni mucho menos, pero siento que debo seguir dando lo mejor de mí para ayudar a formar gente excelente. Ernesto (mejor conocido como Novich) y yo somos los únicos profesores con experiencia que quedamos en el grupo de lenguajes, una de las áreas centrales de la computación y, sin duda, entre las más exigentes. Confieso que es un gran orgullo y un privilegio compartir esa posición con una persona tan brillante, dedicada y excelente en su campo (además que yo vi Lenguajes de Programación I con él), así como también estoy orgulloso de compartir un departamento con tantos otros excelentes profesores y personas (aunque también, somos cada día menos).

Siento que tengo una responsabilidad moral con mi alma mater, de continuar regresando todo aquello que me dio y que me hizo quien soy. Nadie es imprescindible y sé que eventualmente la universidad se las arreglaría si tuviera que irme, pero aún así siento el deber moral de seguir ayudando. Incluso si me fuera, haría lo posible por mantenerme ligado a la universidad y ayudar de todas las formas que pueda. Éste es mi llamado, es mi pasión, es mi meta en la vida: ser lo mejor que puedo ser, para ayudar a otros a ser lo mejor que puedan ser también.

Y bueno, éstas son algunas de las mayores razones por las que continúo acá. ¡Gracias por leer! Hasta una próxima entrada. :)

sábado, 9 de septiembre de 2017

La formalidad

Todos los que me conocen bien saben que soy alérgico a las formalidades sociales que se imponen al lenguaje, la vestimenta y a el trato en general. Soy fiel creyente de que el respeto se gana con amistad, confianza y humildad, no con intimidación o distancia. No digo que toda expresión de formalidad sea negativa, pues existen personas que disfrutan de ser formales y lo han adoptado a su personalidad. Pero, para quienes no estamos en esa misma onda, las expectativas comunes son absolutamente innecesarias.

Ola, ke ase?

El lenguaje es una construcción completa muy rica, versátil y útil. El surgimiento de frases con mayor o menor grado de formalidad es común en una gran cantidad de lenguas (con orígenes diferentes), por lo que es natural pensar que clasificar a las personas y dirigirse a ellas de forma distinta, dependiendo de su clasificación, es algo instintivo de la especie humana. Sin embargo, en especial en el Castellano, las frases formales suelen ser mucho más largas, secas y carentes de emotividad. Mucho de la comunicación se pierde en el proceso. Frases como "Ante todo reciba usted un cordial saludo" son aburridas e impersonales. Mucho mejor es "¡Hola! ¿Cómo has estado?". En vez de decir que se envía un saludo cordial, ¿no es mejor enviar el saludo cordial directamente?

Me gusta creer que la gran mayoría de las personas que conozco son gente buena vibra, con quienes puede haber uno o más puntos que haga nacer amistades. ¿Y qué es un amigo sino una casualidad de tiempo y espacio? Todo el mundo tiene cosas geniales que compartir, si se está dispuesto a verlas y a compartirse uno mismo a cambio. Parte de esta filosofía, es que me niego a llamar a la gente por su título (ingeniero, licenciado, doctor, etc.), profesión (profesor, director, etc.) o incluso su apellido. Sólo llamo a las personas por algo distinto a su nombre cuando explícitamente me piden hacerlo y se convierten en excepciones a la regla. Además, muy rara vez "ustedeo" a las personas. Sólo lo hago cuando recién conozco a una persona, veo es de carácter tradicionalista y que, de no comenzar el contacto formalmente, podría verse confundida por el exceso de "confianza" de buenas primeras. Pero, a las pocas interacciones, no hay a quien no le hable de "tú" y por primer nombre, sean profesores, jefes, celebridades o cualquier otra persona.

Una parte importante de mi personalidad, aunque no suelo hacer énfasis en ello, es mi forma de vestir. Si me han visto regularmente, sabrán que mi elección usual de vestimenta es jeans y una franela, junto con una camisa manga corta encima. Esto lo hago de forma completamente intencional y consciente. No sólo me gusta en apariencia, sino que envía un mensaje importante: apertura. Soy una persona muy abierta a establecer nuevos contactos, a discutir nuevas ideas y a emprender nuevos proyectos; y no me considero más ni menos por hacerlo. Me gusta vestir de forma sencilla, alineado con como soy y mostrando al mundo que estoy abierto a recibirlo. ¿Siempre me visto así? Claro que no. Hay salvadas ocasiones que merecen la camisa manga larga cerrada y los pantalones de vestir (fiestas elegantes o cenas especiales) y en tales ocasiones elegantes, me gusta vestir elegantemente. Sin embargo, en mi día a día, prefiero mi propio estilo: sencillo, abierto y lo mejor combinado posible.

¿Por qué decido escribir sobre esto? Este blog lo abrí como un desahogo, cuando estaba en las etapas finales de mi tesis de maestría y no podía con la enorme presión que el trabajo me ponía. Desde ese entonces, sigo usando este blog como un desahogo: una especie de "diario público". Agradezco mucho a quienes se han tomado el tiempo de leerlo, pero es cierto que mucho de lo que escribo no son más que desahogos de la vida cotidiana. Escribo hoy esta entrada, para recordarme a mí mismo quién soy. Hace no mucho casi permito que alguien cambiara mi forma de ser completamente, pero finalmente el destino no quiso que tal transformación se llevara a cabo. Por difícil que fuera, debo agradecer a la vida y al destino por recordarme quién soy y todo lo que puedo lograr creyendo en lo que soy (es cursi, pero es cierto).

Éste ha sido sin duda uno de los años más exitosos de mi carrera, repleto de nuevas experiencias, contactos y oportunidades. Logré llegar a donde estoy siendo fiel a mi mismo, a mis creencias y a mis principios. Estoy muy feliz de haberme dado cuenta a tiempo, aunque tal realización fuera forzada y abrupta. Y bueno, esto es lo que quería compartir por ahora. Si estás entre los que lee estas locuras ocasionales, ¡gracias por la compañía digital! Hasta la próxima entrada. :)

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Se solicita un giratiempos

Tenía muchísimo tiempo sin escribir en este blog. De hecho, creo que es la primera publicación del año y es que este 2017 ha sido un año bastante movido, repleto de trabajo, experiencias, éxitos y fracasos. ¡Ha sido toda una aventura!

Uno de estos por favor y gracias. :)

Hoy escribo porque busco quien pueda prestarme un giratiempo en buen estado (de los que aparecen en los libros de Harry Potter - pero no un juguete, sino uno de verdad). Es abrumadora la cantidad de cosas y proyectos que tengo en mente y que, agregado a la enorme cantidad de cosas que ya hago, se convierte en algo muy ambicoso. ¡Pero no con un giratiempos! xD Seguramente no soy el único, pero me identifiqué completamente con Hermione cuando quiso asistir a más cursos de los que hubiera podido, ya que soy así. Confieso que en mis estudios de pregrado y postgrado vi créditos de más e incluso entré a varias materias como oyente. La verdad, me encanta aprender y compartir.

¡Y lo que hago me encanta! Me siento sumamente dichoso de estar donde estoy y de todas las personas con las que he compartido éste año. En particular, en lo profesional ha sido uno de los años más exitoso de mi carrera y, sin duda, uno de los más emocionantes. Y aún así tengo muchos más proyectos y objetivos en mente.

Como un ejercicio mental, quisiera aprovechar este espacio para presentarlos. ¿Qué cosas me gustaría hacer?

  • Escribir libros sobre temas que conozco, para compartir mi corta experiencia con el mundo y colaborar con el registro del conocimiento de la humanidad.
  • Escribir libros de ficción, dejando fluir esa vena artística que siempre ha estado latente. Tengo algunos trabajos a medio lograr (o mucho menos incluso), pero quisiera poder dedicar mucho más tiempo a esto.
  • Crear videos que sean públicamente disponibles, con los temas que manejo de computación. Eso podría servir para apoyar los cursos en la universidad y para extender la audiencia, para que más personas puedan aprovecharlos e incluso mejorarlos.
  • Retomar los cómics que hacía hace un tiempo. No hay nada tan bonito como regalar una sonrisa a una persona que ni siquiera está al lado tuyo. Intentar dar felicidad al mundo, aunque sea con algunos chistes gallos, siempre me llenó de dicha.
  • ¡Leer más! Por falta de tiempo no he leído tanto como he querido últimamente. Solía leer un par de libros al mes y, lamentablemente, eso ya no se cumple.
  • Hacer cursos en muchísimas disciplinas, de computación, de física, de matemáticas, de filosofía, de todo lo interesante y fascinante que el mundo provee.
  • Aprender y practicar idiomas. Hablo de forma casi nativa el Inglés (ya que viví en Estados Unidos cuando era niño), pero no es suficiente. El mundo está lleno de gente fascinante y mientras más idiomas uno sepa, más oportunidades tiene de compartir ese mundo. Hace un tiempo aprendí las bases de Portugués (completé el árbol de Duolingo), pero fue a un nivel tan básico que aún no lo considero aprendido como tal.
  • Aprender mucho más sobre el lado industrial de mi carrera: de desarrollo, arquitectura de software, herramientas modernas, etc. Este objetivo lo he ido logrando poco a poco, especialmente durante este año, pero aún me queda muchísimo por aprender.
  • Involucrar a muchas más personas y universidades del país en los maratones de programación. Esparcir la pasión por nuestra carrera, por aprender y por ser cada día mejores.
  • Viajar y conocer el mundo, sus personajes, sus paisajes y sus enseñanzas.
¡Y hay mucho más! Esto es tan sólo una pequeña muestra de una lista que crece con cada día que pasa. Entonces, ¿alguien tiene ese giratiempo para que me lo preste? xD Gracias por leer, hasta una próxima entrada. :)

sábado, 31 de diciembre de 2016

¡Gracias por todo, 2016!

31 de Diciembre, ya es de tarde y el año está por terminar. Ha sido un año bastante movido, con cosas buenas y cosas malas. De cierta forma, fue un año muy equilibrado, casi como un yin y yan. Sin embargo, lo bueno ha sido excelente y quisiera, en algunas palabras, expresar mi agradecimiento por tantas vivencias extraordinarias.

¡Muchas gracias, 2016!

En este pequeño texto quisiera agradecer todas las cosas geniales que pasaron este año. ¡Viajamos a Tailandia! Pudimos participar en la final mundial de programación ACM-ICPC, después de meses sufriendo buscando patrocinios y maneras de ir, cuando ya era casi seguro que no podríamos asistir. Después de estar ya virtualmente resignados (y créanme, resignarme es una de las cosas que menos sé hacer), un mágico y anónimo patrocinador nos apoyó para poder ir a representar a Venezuela en la final. Tiene, por siempre, mi más profundo agradecimiento. Claro, a caballo regalado no se le miran los dientes. Los pasajes salieron muy justos para las fechas de la competencia y virtualmente no conocimos nada de Tailandia. Pero algún día volveré y la conoceré como es debido. :)

Pocos meses después, volvió a comenzar el ciclo de competencias ACM-ICPC. ¡Y volvimos a clasificar! Por tercer año consecutivo, Venezuela estará en la final mundial y viajaremos a South Dakota, en Estados Unidos. Esto me llena de alegría y orgullo, inspirando a mucho otros a seguir su camino y entrenar para volverse campeones, y a mi para seguir ayudando en todo lo que pueda, entrenando a las nuevas generaciones de competidores.

Los primeros 6 meses de este año fueron algo rutinarios, aunque leí muchos buenos libros y pasé muy buenos ratos. Lo mejor del año, definitivamente, comenzó con el viaje a Tailandia (o quizá un poco antes, con el acto de graduación de amigos muy queridos). Volviendo, pude participar en las 9nas JOINCIC, no con una, ni con dos, sino con tres presentaciones, una mesa de trabajo y un foro. Me reencontré con buenos amigos e hice muchos nuevos. Me encantan realmente este tipo de eventos. Hice mucha extensión además, dando cursos y exposiciones en diferentes universidades y eventos. Tuve dos talleres EVI, los cuales fueron recibidos con muy buenas críticas, algo que me colma de alegría.

La segunda mitad del año también vio llegar a una persona que llegaría a ser muy especial, a pesar del novelesco desenlace. Vi renacer una chispa en mi, que estaba dormida desde hace tiempo y me preparó para enfrentar la vida y las cosas que trae con otros ojos. En retrospectiva, no fue la mejor experiencia, en especial hacia el final. Hubo muchas cosas negativas que acepté bajo el encanto del cariño incondicional, pero también aprendí bastante. Como siempre, nunca me arrepiento de mi pasado, pues es parte de lo que soy. :)

Durante todo el año conocí a personas realmente valiosas y compartí momentos increíbles. A finales de año conocí a otra persona, cuya amistad y cariño me ayudaron muchísimo en un momento bastante oscuro y que ahora puedo considerar una verdadera fortuna haber conocido. Aunque no lo sepa, es una de las mejores cosas que me ha pasado este año. También compartí mucho con mi familia y amigos. Mi hermano consiguió a una chica que lo quiere y lo hace muy feliz (lo cuál, por transitividad directa, me hace muy feliz a mi también). También pude disfrutar de varios eventos geniales, como ferias de cervezas artesanales y catas de rones. ¡Ha sido muy divertido!

Dicté varias materias muy entretenidas en la universidad. Quienes me conocen, saben que verdaderamente amo mi trabajo y me apasiona sin reservas. Pude volver a dar Lenguajes de Programación I, que no había dado en un par de años. Di Traductores e Interpretadores, una de mis materias favoritas (aunque haberla dado tantas veces seguidas ya se volvía pesado, jajaja). Di una materia muy interesante, llamada Grafos y Flujo en Redes, en donde tuve la oportunidad de compartir con una carrera diferente: Ingeniería en Telecomunicaciones. El estilo de pensamiento es distinto y fue un reto muy grato adaptar la materia y mi "estilo computista" a algo que ellos pudieran aprovechar, entender y disfrutar. Espero haberlo logrado, pues fueron realmente un gran grupo y estoy muy feliz de haber compartido con ellos. ¡Y no sólo con ellos! Durante todo el año tuve a personas extraordinarias en el salón, que hicieron las clases divertidas e interesantes. Soy muy afortunado por estar rodeado de tantas excelentes personas.

Este año también hice un gran descubrimiento: la página Sttorybox, no porque la plataforma como tal sea increíble, sino porque la comunidad que la usa es sumamente talentosa, amable, altruista, interesante y abierta. Ahí, en esa comunidad, he redescubierto mi pasión por escribir. Incluso, comencé un pequeño proyecto de novela: Dualidad. Estoy muy emocionado por como está saliendo y por tantas otras cosas que he tenido la oportunidad de expresar ahí.

En resumen, fue un año verdaderamente bueno en muchos sentidos. Viví muchas cosas increíbles y conocí a personas extraordinarias. ¡Estoy sumamente agradecido y emocionado por el año que vendrá! Espero poder seguir compartiendo mi alegría por el mundo, con tantas geniales e invaluables personas. Hasta una próxima entrada. ¡Feliz año, 2017! :D

jueves, 23 de junio de 2016

Mayo y Junio. ¡Wow!

Este último par de meses me tiene sin palabras (aunque irónicamente esté escribiendo usándolas, jajaja). Y es que Mayo y Junio han sido tan excelentes que poco puedo creerlo. Este par de meses viajé al otro lado del mundo, conocí a mucha gente genial con quienes compartí lo que me apasiona y hasta gané un premio inesperado. Estoy sumamente agradecido por todo y motivado a continuar trabajando lo que me encanta.

Coleado con los organizadores de las JOINCIC, jajaja. ¡Pura gente genial! :D

El mundial:

Hace ya un poco más de un mes, se celebró la final mundial de los maratones de programación ACM-ICPC, en nada menos que Tailandia. Desde que el genial equipo RAM clasificó, la mayor preocupación fue la de cómo llegar hasta el otro lado del mundo a participar. Los gastos de hospedaje, comida e incluso entretenimiento los cubriría ACM, pero los pasajes debíamos conseguirlos nosotros.

Después de mucho hablar, realizar campañas de crowdfunding y reunir dinero, no teníamos lo suficiente para ir. Algunas oportunidades que podían ayudarnos se cayeron a último momento y llegada la semana antes del evento, todo parecía apuntar a que no podríamos asistir. Pero un grupo maravilloso de personas (que prefieren mantenerse anónimos) decidió que era injusto que no fuéramos, habiendo intentado tantas cosas y clasificado justamente. Así, decidieron apoyarnos completamente y patrocinarnos los pasajes. ¡Iríamos a Tailandia!

El viaje fue largo y cansado. 3 días de viaje hasta Tailandia: 6 vuelos, 172 horas en total. Pero ahí estábamos y todo había valido la pena. La experiencia fue alucinante. Nos reencontramos con viejas amistades e hicimos otras nuevas. ¡Participamos junto a los mejores programadores del mundo! Vimos espectáculos increíbles. Realmente, fue una experiencia sumamente enriquecedora para todos. Finalmente el equipo quedó de 115 sobre 128 equipos. No es la mejor posición, pero hay que considerar que esos 128 equipos fueron clasificados de entre más de 20.000 equipos de todo el mundo. Además, los chicos clasificaron al mundial en su primer intento, apenas en 2do año de la carrera. Ese es un logro que muchos quienes entrenamos durante toda nuestra carrera (me incluyo) no alcanzamos. ¡Son chicos admirables y estoy orgulloso de ser su entrenador!

Las 9nas JOINCIC:

Volviendo del mundial, tuve una semana para preparar la charla que daría en las JOINCIC. De entre los temas que les propuse, los chicos votaron y decidieron que querían escuchar sobre "Algoritmos y Estructuras para Videojuegos", además me pidieron dar una mesa de trabajo introductoria para los maratones de programación. ¡Que genial ser parte de otras JOINCIC!

Cuando la fecha se acercaba, hubo algunos problemas con las ponencias y me pidieron que hablara también sobre los maratones de programación y la experiencia en Tailandia. Preparé también esa charla. Luego me pidieron que hablara sobre cualquier otra cosa que quisiera y hablé sobre la relación que hay entre la lógica y la programación (sin duda, la charla más oscura de las tres, jajaja).

Disfruté muchísimo dando esas tres charlas y la mesa de trabajo. Además, tuve el gusto de ser invitado a un conversatorio sobre la actualidad de la computación en Venezuela. ¡Fue genial ser parte de todo esto! Además, muchas personas se me acercaron luego y me comentaron que les gustaron mis charlas y que se sintieron motivados por ellas. Pocas cosas te llenan tanto el alma como saber que has inspirado a alguien más. Y además hubo muchísimas charlas divertidas de otras personas. Definitivamente, el evento fue un éxito total. Compartí una genial semana con geniales personas hablando de cosas geniales. ¡Fue lo máximo! :D

La semana de la Carrera:

Una semana después de haber terminado las JOINCIC, ya estábamos en plena semana de la carrera. El CEIC siempre organiza diferentes eventos en torno a la semana, como ponencias, caimaneras y el infaltable compushow. Tuve el gusto de dar la primera ponencia de la semana, hablando sobre los maratones de programación e invitando a todos a participar. Otra excelente charla la dio la prof. Carolina Chang, sobre educación STEM. Además, la relacionó con la charla de maratones y con su actividad en robótica, lo que me pareció absolutamente brillante. :)

El Jueves se celebró el minimaratón de programación, en el que un montón de gente se animó a competir y resolver problemas. Muchos de los competidores apenas están viendo lógica y aún así hicieron un excelente trabajo. Además, se estrenaron los chicos que han venido entrenando el último año como organizadores y colaboradores. ¡Fue todo un éxito! Estoy sumamente orgulloso de todos. Lamentablemente yo no pude asistir, ya que estaba en otro compromiso, pero aún así sentí toda la buena vibra del evento. Además ese "otro compromiso" también fue un éxito total. Estaba reunido en la UNE con un grupo de profesores y estudiantes interesados en colaborar académicamente con la USB, particularmente en el área de lógica difusa aplicada. Fuimos a darles una charla y creo que quedaron muy satisfechos, lo cual me llena de alegría y motivación.

El Viernes fue el CompuShow y como siempre fue lo máximo. ¡Que buenos los videos! Y que genial toda la organización. El evento completo duró poco menos de 3 horas y aún así, fue entretenido hasta el final. También tuve la oportunidad de presentar el premio a CompuPro, que lo ganó muy merecidamente Alfredo Fanghella (se le va de las manos las intervenciones en clase de Lenguajes, jajaja). Pero lo más increíble y totalmente inesperado: ¡Gané el premio a CompuMaster! El premio que dan los estudiantes por votación al mejor profesor de la carrera. Aún no puedo creerlo. Aunque muchos años pensé en que podría decir si algún día lo ganara, con los nervios lo único que pude medio decir fue "gracias", jajaja. ¡Gracias a todos por esta gran alegría! Vale mucho más para mi de lo que se podrían imaginar.

Graduaciones:

Hace unos días tuve el gusto de asistir al acto de graduación de un gran grupo de amigos y personas increíbles. A muchos de ellos les dí clase y ahora, con el mayor orgullo, puedo llamarlos colegas. El acto fue muy emocionante; con cada nombre que sonaba y cada persona que pasaba, me llenaba un poco más de orgullo. ¡Fue genial acompañarlos en su día! <3

El día a día:

Además de los momentos notables, el día a día ha sido genial. He disfrutado muchísimo de las clases que estoy dando. Además, he compartido muchos buenos momentos con personas realmente geniales. ¡Gracias por estos dos geniales meses!

Y esta nota abrumadoramente positiva es lo que quería compartir hoy, jajaja. Gracias por leer (a quienes lo hayan hecho, jajaja) y hasta una próxima entrada. :D

martes, 12 de enero de 2016

Buena suerte, mala suerte

Hoy en la mañana ocurrió un serie de eventos que no hay manera de catalogar en un sólo sentido, como buena o mala suerte. Mas bien era un vaivén de eventos afortunados y desafortunados que se entretejieron de una manera increíble, casi diseñada intencionalmente. En este post quiero relatar cómo fue esta inusual mañana:

La mañana más balanceada que he vivido.

Todo comenzó a las 5:30am. El despertador del celular sonaba, pero no hallaba voluntad para atenderlo. Poco a poco fui recobrando la conciencia y salí de la cama. Ya eran casi las 6:00am. Para poder alcanzar el autobús de empleados de la universidad, la hora máxima de salida de mi casa es a las 6:30am., y eso si tomo el camino millonario de tomar un taxi hasta donde es la parada. ¡Tenía que apurarme!

En 25 minutos logré bañarme, vestirme y preparar todas las cosas para salir, justo a tiempo para alcanzar el autobús. ¡Que buena suerte! Salgo casi corriendo de la casa y al llegar a la planta baja del edificio veo mi celular. Había dos mensajes de texto que decían que no había transporte de empleados en la mañana. Como ya había pasado varias veces la semana pasada, no había razón para dudar de que así fuera. ¡Que mala suerte!

Me regreso a mi casa. Apurarse había sido un acto totalmente fútil. La única opción era ahora dar la vuelta por Caracas para llegar: ir hasta Bellas Artes y tomar el bus ahí. Con las actividades citadinas ya volviendo a la normalidad, veía venir una gran cola en mi futuro, pero estaba dispuesto a ir de todas formas. Preparo mi bolso en modo "viajar por Caracas", quitando todo lo que no fuera estrictamente necesario, y salgo nuevamente. A todas estas no he vuelto a ver mi celular y son ya más de las 6:40am. Cuando llego a planta baja nuevamente, veo que tengo un nuevo mensaje. Abro el mensaje. Me informan que viene un autobús de reemplazo. ¡Que buena suerte! Pero con lo que tardé al devolverme a mi casa, ni de broma me daría chance de alcanzarlo. ¡Que mala suerte!

No había nada que hacer para poder alcanzar ese autobús de reemplazo. Me dispongo a esperar a un autobús que me lleve a la redoma de San Antonio y así comenzar la travesía Caraqueña. El autobús tardó casi 20 minutos en llegar y, cuando lo hizo, venía tan full que no cabía ni el pensamiento de irse en él. ¡Que mala suerte! Sin embargo, repentinamente un grupo de personas se bajó y abrió el espacio justo como para que entrara yo. ¡Que buena suerte!

¡Lo había logrado! ¡Estaba en camino! La felicidad no duró mucho cuando a los pocos metros nos encontramos con una fuerte cola. Estaba ensardinado en el bus, incómodo y con calor, con una de esas personas que les encanta hablar de cualquier cosa con extraños a no más de 30 centímetros de mi cara. La distancia de mi casa hasta la redoma de San Antonio es de unos 3 kilómetros. El autobús tardó casi 30 minutos en llegar hasta ahí. ¡Que mala suerte!

Llego a la redoma finalmente y, para mi sorpresa, veo a un grupo de la universidad reunido esperando. A esa hora es algo muy poco común, por lo que me acerco y pregunto que pasaba. Me dicen que el autobús de estudiantes, que sale normalmente a las 6:30am, se había retrasado y seguían esperándolo. Pero ya no quedaban muchas personas, la mayoría se había fastidiado e ido, o incluso se habían ido coleados en el bus de empleados. Sin embargo, habían llamado y el autobús si venía en camino. ¡Que mala suerte, para ellos! ¡Que buena suerte, para mi!

Me dispongo a esperar con ellos. Revisamos las cuentas de tráfico que dan informes sobre la Panamericana y leemos que hay un derrame de combustible en el kilómetro 4 y un choque de vehículos en el kilómetro 7. ¡Que mala suerte! Eso explicaría por que viene con tanto retraso el autobús. ¿Quién sabría cuanto más habría que esperar ahí? ¿Quién sabría el nivel de cola que íbamos a agarrar? En medio de la preocupación, casi ni notamos que el bus llegaba a nuestras espaldas. No habían pasado ni cinco minutos desde que hubiera llegado yo ahí. ¡Que buena suerte! Sin embargo, era "La Barbie", el infame autobús zombie. Zombie, por que ya no debería estar rodando, pero lo hace. O quizá Frankenstein, con tantas reparaciones menores que posiblemente sea irreconciliable con su versión original. En fin, el bus más incómodo de los que quedan en la ruta. ¡Que mala suerte! Pero ya va, habían cambiado los asientos y pusieron unos mucho más cómodos. ¡Que buena suerte!

El bus avanzó y avanzó y no conseguimos ni una pizca de cola en el camino, a pesar de las predicciones. ¡Que buena suerte! Llegué temprano a la universidad, casi como si hubiera alcanzado el autobús de empleados. Pero había cambiado mi bolso a modo "viajar por Caracas" de forma innecesaria y mucho de lo que necesitaba para trabajar en el día lo había dejado en casa. ¡Que mala suerte! Aún así, me ahorré un largo y cansado viaje, y pude llegar a aprovechar el día de la mejor manera posible. ¡Que buena suerte!

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Y este es el cuento de la mala suerte, buena suerte o ambas. ¡Interesante inicio de día! xD Finalmente el día fue mucho menos productivo de lo que esperaba, tanto en lo profesional como en lo personal, pero como mínimo me ha dado un divertido relato que contar, jajaja. ¡Hasta una próxima entrada! :D